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Homenaje: Gustavo Valdés de León
November 11, 2014
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GUSTAVO

Era marzo de 2004 cuando viajé a Buenos Aires llena de expectativas y con una mente ávida de conocimiento a la Universidad de Palermo a estudiar la Maestría en Diseño. Llegué 3 semanas tarde por temas de visado y comenzó mi aventura en la tierra de los porteños.

Luego de estar unas semanas acoplándome al ritmo, conocí a un personaje singular, era Guatemalteco, era corto de estatura y ya venía con algunos años encima; lo primero que pasó por mi mente en ese instante fue, cuantas historias hay detrás de ese personaje y que interesante sería conversar con él; por mi timidez de esos años no me atrevía a pasar del saludo respetuoso y ciertas preguntas académicas, pues sentía que cuando me miraba ya me conocía, o esa era mi percepción en ese momento.

Al llegar a estudiar la Maestría nos dieron la opción de escoger a tu tutor de tesis y yo sin pensarlo lo quise a él, pero me encontraba en clara desventaja al hablar con él, pues me di cuenta que tenía serias falencias de conocimientos en áreas que el dominaba; así que ahí comenzó la etapa que yo llamo “El acoso”, pero no me lo tomen a mal, fue esa ansiedad por tener el conocimiento y claridad mental que él tenía y que era fruto de años de estudiar, leer, debatir e investigar. Para poder aprender de él, con Fernanda una buena amiga nos inscribimos en el curso de Asistentes Académicos y debíamos seleccionar un docente, ella escogió a Fernando del Vecchio y yo obviamente escogí a Gustavo Valdés de León.

Y empezó el año más transcendental de mi vida y que marco el inicio de lo que soy ahora. Fue un año lleno de anécdotas maravillosas y ante todo de encontrarme con alguien que me enseñó a conocerme, a no tomarme las cosas tan en serio y a reírme de mi misma. Me he encontrado con algunas personas que cuando menciono a Gustavo se llevaron una mala primera impresión, pero es que Gustavo siempre lo he dicho era un gusto adquirido, el no estaba con eufemismos, me decía las cosas tan frontales que a veces no sabía como reaccionar, otras veces me enojaba y se daba cuenta, y por eso lo hacía para ver como lo enfrentaba, y eso para mi fue un reto enorme porque me pasaba horas y horas leyendo y tratando de argumentar con el fin de debatirle y con una pasión increíble; pasión por aprender, buscar y descubrir, la enseñanza más importante que dejó en mí, junto al mejor consejo que me dio, “trata de alcanzar la felicidad con poco”. Gustavo aprendió a entender mi personalidad, así como yo entendí la suya, y cuando lo hice, lo quise con el alma.

Gustavo fue y seguirá siendo un maestro genial, su libro es uno de mis favoritos y me gusta leerlo y volverlo a leer porque es como si estuviese asistiendo a su clase otra vez. Tierra de nadie. Una molesta introducción al estudio del Diseño es su conocimiento e investigación compilada en un libro y que en mi opinión es material básico en toda Institución que enseñe Diseño.

La última vez que lo ví fue en julio del 2012, y una de las cosas que siempre me asombró es que él vivía para enseñar, él no podía dejar de hacerlo, su vida estaba en ello, y siempre con esa responsabilidad y amor por su trabajo y ante todo ética por sacar lo mejor de cada alumno.





En mi época de Asistente académica tuve un sin número de anécdotas jocosas junto a él:

  • Recuerdo que adquirió su primer computador pero aún no sabía usarlo y yo era la encargada de pasar sus escritos hechos a máquina al Microsoft Word, y yo le preguntaba. ¿Gustavo como va con el computador, ya lo encendió, ya lo sabe usar,? y me respondía, está bien, ahí me pasa mirando desde el escritorio donde me lo colocaron, me mira, yo la miro (porque para él era “ella”), es más le puse unas flores.
  • Por mi cumpleaños me invitó al Teatro Colón a ver una película que ya no recuerdo el nombre, pero era de la Segunda Guerra Mundial y tenía todo este tema detrás, de esos que a él le gustaban hablar; y saliendo del Teatro me dice: ¿Vanessa vamos al “Cuartito”?, yo todavía era nueva en Buenos Aires, así que le respondo, Gustavo, perdón ¿que dijo Ud.?, aún lo trataba de Ud. en ese momento (cosa que a él no le gustaba, pero en mi país tratar de Ud. es una forma de expresar respeto); y él ve mi cara y se ríe a carcajadas y me dice, muchacha “El Cuartito” es una de las pizzerías más antiguas de Buenos Aires. Y los dos nos comenzamos a reir.
  • Una vez en clase, cuando fui su asistente académica, me pregunta: ¿Vanessa, tienes algún problema en la vista?. Yo respondo, no Gustavo porque me lo pregunta. Y me dice, muchacha debes bajar de la nube en que vives, porque pasé a tu lado y ni me viste. Yo me puse roja como un tomate. Es algo que aún no logro conseguir, bajarme de la nube, soy despistada al 100%.
  • Cuando iba a ser la entrega del diploma de Asistencia Académica, luego de cumplir con el año y los requisitos que solicitan en la Universidad de Palermo, se lo comenté a Gustavo y le pregunté si me podía acompañar, y me dice: No, no podré acompañarte, la verdad es que se lo creí. Gustavo jugaba mucho conmigo (mi inocencia le encantaba y al mismo tiempo le molestaba), a veces tenía que ir a investigar las cosas que me decía para saber si no me estaba tomando el pelo. El día del evento pensé que no iba a ir, pero cuando dijeron mi nombre y el nombre del profesor al que asistí, apareció, fue un momento especial para mi.

Gustavo marcó un punto en mi vida tanto a nivel personal como profesional e intenté contactarlo estos últimos meses, lo buscaba para contarle como iba con mi proyecto, investigación que inicié junto a él. Pero ya no respondía el teléfono, ni mis correos. Su último mensaje fue en el 2013:

Querida Vane:
No hubiera podido empezar bien este año que recién comenzó sin enviarte mis deseos de felicidad para el veinte trece -y los que seguirán.
No te quedan pocos días para disfrutar de la vida y alcanzar -aunque sea en momentos esquivos- eso que llamamos felicidad.
En la tierna soledad de la soleada mañana del primer día del año te deseo lo mejor, en lo profesional y, sobre todo, en lo personal, querida desconocida.
Tu recuerdo, lo sabés, es imborrable.
Aunque sea electrónico. te envío un fuerte abrazo.
Tu fiel,
Gustavo.

Muchas veces pienso que absorbí parte de su forma de ser, y soy muy frontal con las personas y al parecer eso a la mayoría no les viene bien. Pero fue parte de las cosas que me enseñó y se lo agradeceré toda mi vida.

Estoy triste, pero sé que no te habría gustado que lo esté, mis padres me llamaron a consolarme, porque saben que fuiste parte importante en mi vida, fuiste una de mis personas favoritas. Te quiero con toda mi alma, mi respeto y mi admiración por siempre.

Tu pupila.

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7 comments

  1. Que bello y sentido homenaje para Gustavo por parte de su pupila.
    Un saludo desde Guatemala.

  2. Que belleza de conceptos. Conocí a Gustavo en los 60 y 70 a sus hijos. Era indudablemente especial. Luego me vine a vivir a su país Guatemala, conocí a su madre y hermanos y a su pueblo. El era un ser de otro planeta. Un buen tipo. Me dolió su partida pese a que nos supe mucho de él los pasados 42 años. Por eso esto que escribiste me llega al corazón. Gracias

  3. Estimado Sr. Jorge Estévez

    Le cuento que estoy escribiendo un texto en homenaje a Gustavo Valdéz, que incluirá 19 poemas que él escribió, los cuales fueron publicados en Guatemala en 1973, por haber sido ganador del primer lugar de los Juegos florales hispanoamericanos en ese año, en la ciudad de Quetzaltenango, lugar que seguramente usted conoció cuando vino a nuestro país.
    El texto que escribo incluirá también un capítulo de “Testimonios”, de personas que lo conocieron o convivieron con él. Algunos guatemaltecos que residen en Buenos Aires me apoyarán con sus recuerdos.
    Aprovechando que usted señala que lo conoció en los 60 y 70, así como a sus hijos en Argentina, y a su madre y hermanos en Guatemala, me permito solicitarle que aunque ya pasaron 42 años desde la última vez que se vieron, ¿podría usted escribir algo para insertarlo en el capítulo en mención? Los guatemaltecos le quedaremos agradecidos.

    Atentamente,

    Ariel Batres V., Guatemala
    consultabatres@gmail.com

  4. Gustavo,como muchos otros guatemaltecos, tuvieron que salir al Exilio en 1954, luego de que La primavera democràtica de Guatemala (1944-1954), fuera violentamente irrumpida por intereses oligàrquicos, la intervenciòn de la CIA y la United Fruit Co.
    Asì,Guatemala vio partir a uno de sus hijos, que le escribìa poesia, y èste hijo volviò en su momento mostràndonos que el exilio forzado es añorar el lugar a donde se naciò y que se encuentran todas las vivencias y recuerdos. Pero las sangrientas dictaduras que le sucedieron a la primavera democràtica,le dejaron saber que en su Guatemala querida se habìa instalado la Eterna tiranìa, como escribiò Manuel Galich, otro amigo de Gustavo.
    Gracias Vane, por este homenaje a este querido compatriota.

  5. El texto ofrecido en su oportunidad ya fue publicado:

    Sabor de Guatemala en Gustavo Valdés de León : Homenaje in memóriam
    9 de abril de 2015 en Academia.edu
    https://www.academia.edu/11875567/Sabor_de_Guatemala_en_Gustavo_Vald%C3%A9s_de_Le%C3%B3n_1936-2014_

    14 de abril de 2015 en “El ideario de un escribiente”
    https://elmundodefacundo.files.wordpress.com/2015/04/sabor-de-guatemala-en-gustavo-valdc3a9s.pdf

  6. Gracias Ariel por la publicación, voy a disfrutarla mucho. 🙂

    1. Espero que el texto homenaje para Gustavo le haya parecido adecuado, siendo que traté de exaltar su obra y vida.
      Su valioso testimonio del 11 de noviembre de 2014, dado no solo como exalumna de él sino como amiga, me sirvió para comprender parte del valor del gran hombre que fue Gus.
      Ariel Batres/ Guatemala

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